Lavando a mano una camisa de lino en una palangana de cerámica

Cómo cuidar el lino para que dure décadas (y no encoja)

El lino tiene fama de delicado y es justo lo contrario: es una de las fibras más resistentes que existen, aguanta más lavados que el algodón y mejora con cada uno de ellos. Lo que sí necesita son unas pocas reglas sencillas. Estas son las que seguimos en el taller y las que recomendamos a quien compra una prenda Ebmer.

Antes del primer lavado

Todo nuestro lino está prelavado a la piedra antes de coser, así que la prenda que recibes ya tiene su tamaño definitivo. Si compras lino de otra marca sin prelavar, cuenta con un 3 a 5 % de encogimiento en el primer lavado y compra media talla más.

Lavado

  • Temperatura: 30 grados es suficiente. El lino admite 40 y hasta 60 en el blanco, pero a 30 la prenda dura más y el color aguanta mejor.
  • Detergente: uno neutro, sin lejía ni blanqueantes ópticos. Los colores de tierra (terracota, oliva, arena) se apagan con los blanqueantes.
  • Carga: lava el lino con prendas de peso similar y sin sobrecargar el tambor. Necesita agua para moverse.
  • Centrifugado: corto, a 600 o 800 revoluciones. Un centrifugado fuerte fija las arrugas y las hace más difíciles de planchar.
  • Del revés: los pantalones y las prendas oscuras, siempre del revés para proteger el color.

Secado

Nada de secadora. El calor seco es lo único que realmente estropea el lino: encoge la fibra, la vuelve quebradiza y fija las arrugas. Sacude la prenda al sacarla de la lavadora, estírala un poco con las manos y tiéndela en una percha o en horizontal, a la sombra. Se seca en un par de horas.

Plancha (o no)

Hay dos escuelas. La primera plancha el lino ligeramente húmedo, a temperatura media-alta, con vapor y por el revés. Así queda liso y con un brillo suave. La segunda no plancha nunca: las arrugas del lino son parte de su carácter y se relajan con el uso y con el calor del cuerpo. Nosotros planchamos las camisas y los blazers y dejamos los vestidos y los pantalones tal cual. Si se te ha secado del todo, un pulverizador de agua antes de planchar hace milagros.

Manchas

Actúa rápido y con agua fría. El vino y el café salen con agua con gas y una gota de jabón neutro; la grasa, con un poco de jabón de platos frotado con el dedo antes de lavar. Nunca uses agua caliente sobre una mancha de proteína (sangre, huevo): la fija.

Guardado

En percha las camisas y los blazers; dobladas las demás prendas. El lino necesita respirar, así que evita las fundas de plástico. Para el invierno, guárdalo limpio (las polillas van a por las manchas, no a por la fibra) con una bolsita de lavanda o cedro.

Un lino bien tratado no se estropea: se vuelve más suave, más caído y más tuyo cada año.

Si tienes dudas con una prenda concreta, escríbenos a [email protected] con una foto. Y si algo se rompe, recuerda que los arreglos son gratuitos durante dos años.